martes, 27 de abril de 2010


En la clase número III expusimos nuestros trabajos sobre los sonidos de nuestro entorno sonoro, donde tuvimos que recrearlos vocalmente con nuestra gestualidad y mejorar lo que nos habían corregido. Fue interesante escuchar los trabajos de mis compañeros porque al cerrar los ojos era como si estuviera en el momento real donde ocurría la situación, llena de ruidos agradables y desagradables que algunas veces nos molestan tanto en nuestra cotidianidad.

En el segundo modulo la clase estuvo llena de diversos sonidos improvisados en donde algunos de mis compañeros incluyéndome tuvimos que hacer un sonido de una máquina y estar atentos a las instrucciones que nos iban dando. La coordinación y la atención estuvo en juego, debo confesar que me confundía en algunos momentos con los otros sonidos y para eso tuve que fijar un punto en el espacio para poder concentrarme 100% porque si no lo hacía iba cambiando el sonido de la máquina… pero bueno me sirvió para darme cuenta que trabajando concentradamente funcionan los trabajos improvisados.

“En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad” Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán

1 comentario:

  1. Bien. Gracias por tus comentarios. está bien explicado. Si quedan dudas, este es el espacio, luego de la sala obviamente.
    cariños,
    Luzma.

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